git checkout ‑b october
Septiembre fue un caos y octubre ha empezado con una startup. Lo que me engancha cambia casi cada mes; las ganas de llegar lejos, no.
Septiembre ha sido un caos a nivel personal y profesional.
Lo personal me lo guardo para mí, pero lo profesional lo puedo contar. Cerré la fellowship de ANFAIA, salieron varias noticias en prensa sobre el proyecto (y en estos meses espero poder traeros más noticias sobre él), fui a HackSpain, empecé a dar clases en una academia y, casi sin darme cuenta, ya estoy trabajando en colaboración con GEMEDATA, la startup que hay detrás de HISTORA.
En medio de todo eso me di cuenta de algo que ya sabía, pero que nunca había puesto por escrito: soy de los que cada mes se enganchan a una cosa distinta.
En junio estaba convencido de que lo mío era el research. Leer papers, investigar, descubrir y crear cosas, medir el ruido antes de fiarme de un número. Hoy, en octubre, lo que me apasiona es que la startup con la que acabo de empezar a trabajar consiga cosas.
Durante un tiempo pensé que eso era no saber lo que quería. Ahora creo que es justo lo contrario: cada cosa que me engancha me deja algo para la siguiente. Lo que aprendí investigando este verano es precisamente lo que hoy aplico en HISTORA. Entro con muchas ganas y mucha ilusión. Quiero que la empresa crezca y que se le reconozca el trabajo que hace, porque desde dentro se ve todo lo que hay detrás.
Parte de la culpa de estas inquietudes la tienen ecosistemas como Exponential o itnig. Hace dos meses yo no conocía nada de este mundillo (big shoutout a mi hermano, que fue quien me lo descubrió), y ahora me tiene enganchado: gente que se juega su tiempo y su dinero por construir algo que antes no existía. Si algo he aprendido escuchándolos, es que la idea vale poco. Lo que importa es sacar adelante un producto.
Pero hay algo que no ha cambiado entre junio y octubre: quiero llegar lejos. Investigando, construyendo producto o con lo que me dé en diciembre, lo que me mueve es ver hasta dónde soy capaz de llegar.
Y nunca había sido tan buen momento para intentarlo. En el mundo agéntico en el que vivimos, un equipo pequeño puede hacer lo que hace unos años necesitaba un departamento entero. Eso no significa que sea fácil. Significa que la barrera ya no es tener cien personas detrás, sino tener claro qué problema quieres resolver y para quién.
(Y si me preguntáis por lo que viene: este final de 2026 ya viene cargado de asistentes personales, y cada mes salen más… Imaginaos 2027. Pero eso da para otro artículo.)
Así que sí: cada mes abro una branch nueva, y a lo mejor en diciembre me da por otra cosa. Pero todas salen del mismo main: llegar lo más lejos que pueda.





